Lo mío no es el romanticismo... No podemos basar nuestra vida en alguien a la que realmente no estamos unidos, una persona que realmente no conocemos, pero el amor a veces es bonito, te hace despertar cosas que ya no recordabas y te hace sufrir como antes no lo hacías.
El mes pasado me regaló una flor en una pequeña macetita, un tulipán. Exactamente el día en que hacía un año justo que nos conocimos. Un tulipán, no sé que sentido tendría eso, pero me gustó mucho. Él siempre estaba cerca de mí apoyándome y animándome en todo.
Tenía el pelo castaño y un poco largo, los ojos marrones, una nariz un poco grande con el tabique más bien ancho y los labios finos. Mucho más alto que yo, y delgado.
Recuerdo el día en que nos conocimos porque fue en una fiesta que celebró una amiga que teníamos en común. Lo pasé estupendamente. Era ya muy tarde y volvía a salir el sol cuando se me acercó, después de observarme unas cuatro horas. Me comentó que la gente iba marchando del lugar, y así, empezamos a hablar. Le dije cosas que nunca antes había dicho, describí momentos, sentimientos y lugares que antes creía no poder explicar a nadie. Él me hablo con gestos, miradas, suspiros y palabras.
Una semana después, sintiéndome vacía, hueca, desértica, inhabitada, despoblada, sintiéndome otra persona que no era yo, cuando mis esperanzas de volver a verlo marcharon para siempre, lo encontré. Iba por la calle sujetando una docena de bolsas distraída y mirando al suelo, luego hacia delante, las bolsas, al suelo, delante, las bolsas, el suelo… choqué con él, o él se puso en mi camino. “Perdón, perdón” fueron mis palabras “andaba distraída”. “Tranquila, te ayudo” yo le miré, era él, en ese momento e cogió una de las bolsas que llevaba en la mano, así por primera vez, nuestras pieles se rozaron. Mil cohetes estaban listos para ser lanzados, mientras campos y campos de girasoles mostraban por primera vez sus pipas hacia el sol, una tempestad hacía en mi interior un gran estrépito, y cantando alegre, un pájaro volaba. Estas y más sensaciones recorrieron todo mi cuerpo en un segundo o dos, el tiempo que duró el roce.
Un mes después, creo recordar, después de vernos diariamente, me besó. En realidad no recuerdo mucho. No sé de qué estábamos hablando, ni qué hora era, tampoco recuerdo sus gestos, ni el movimiento de su pelo. Recuerdo su mirada, y que me cogió la mano, y que me acarició las mejillas, se acercó a mí, y me besó. Ese momento fue aún mejor que el roce de nuestras manos. Duró mucho más, sentí su piel, su boca, su aliento, sus manos, su olor. Sentí lo que él sentía, y sentí que él sentía lo que yo sentía. Fue un momento como esos en los que las tortugas recién nacidas corren hacía el mar, dejando atrás una playa y algo que una vez fue un huevo. Lo que siente un atleta después de correr tres horas, sudando, deshidratado, llegar a la línea de meta el primero y llorar de felicidad. Encontrar un tesoro de tu infancia enviado por un desconocido. Vital, animada, existente, palpitante. Volvía a ser yo, una yo muy diferente, completa por fin. Cambiando mí forma de amar, de amarlo.
A veces me dan ganas de ésto, lo escribí hace un tiempo:
Cogí la chaqueta y me fui. Enfadada. Enfadada con la vida, enfadada con el mundo, enfadada con el silencio, enfadada con mis pies, enfadada por toda la alegría, enfadada con los caprichos, enfadada con mis guantes desgastados, enfadada con el dinero, enfadada con el aire que respiro, con el aire que expulso, enfadada con el espejo, enfadada con el armario, enfadada. ¡Enfadada!
Me fui. ¿Me fui? ¿Dónde? Marché en busca de algún lugar desconocido, buscando algo inexplicable. Sin rumbo, sin reloj, sin bufanda, sin móvil, sin aliento, sin tristeza, sin lágrimas, sin libros, sin papeles, sin recuerdos. Me fui. Caminando a paso corto, pensando, desgraciada, tranquila, decidida, dudando… No sabía bien cómo me sentía, ni a quién acudiría. Estaba enfadada por todo y con nadie. Odiaba volver a ese lugar al que me siento atada, encadenada, en el que me mareo y en el que soy esclava. Tenía sueño pero aún así, sin dinero recorrí media ciudad. Buscaba a alguien que sintiéndose como yo, trabajador de un universo en cadena, bajo leyes absurdas e inamovibles, también hubiera dejado todo atrás para marchar a ningún lado, al bar de la esquina, al continente de al lado.
Bambas de las que duran y transpiran en los pies, con unos calcetines que conjuntaban con mi ropa interior. Unos pantalones con campana que no dejaban ver el calzado, ceñidos a la cintura puede que para, pasar menos frío. Unas camisetas, jerséis y suéteres, y una chaqueta grande, para disimular los pantalones ceñidos. Con guantes. Aún así tenía frío, pero intentaba ir lo más rápida posible a cualquier lugar dónde encontrar calor. Sin gorro ni bufanda, el viento pasaba por cada cabello, notaba como se separaban para dejar pasar el viento, el viento que llegaba a mis orejas y a mi nariz, poniéndolas rojas y frías.
Sí, como el viento me deslicé por toda la ciudad, acompañada por lo que quedaba de mi sombra y un perro que un acto de buena fe, le regalé una manzana que llevaba encima. Así descubrimos lugares indescriptibles de la ciudad asfaltada, mientras nuestros párpados caían poco a poco sobre los ojos y nuestros músculos se iban relajando, nuestra respiración se hacía más lenta y pausada. Pero seguía teniendo frío. Incluso notaba la velocidad de mis latidos, al descompas de mi respirar.
Mi sombra nos abandonó bajo las luces de emergencias de algunas discotecas y bajo la luz de la luna. El perro y yo, nos vimos sin ninguna razón cuando parecía que volvía a amanecer, delante de una portería. Pero no era una portería cualquiera, era la portería de la casa de la que yo era esclava. En otro acto de buena fe, entré. Subí las escaleras, entré en el piso, y sigilosamente como el viento, otra vez recorrí media casa con el perro detrás de mí hasta llegar a mi habitación. Allí me estiré en la cama y dormí, con la ropa puesta, la nariz y las orejas rojas y heladas; con el perro.
Esta canción me encanta, aunque se tire todo el rato proclamando al anarquismo, me da algo que pocas canciones me dan, pero no todas las canciones catalanas me gustan; ésta, excepción.
Mi traducción:
Sóc navegant solitari, soy navegante solitario,
sóc mariner sense port. soy marinero sin puerto.
Mai no he tingut calendari, Nunca he tenido calendario,
el meu rellotge sóc jo, mi reloj soy yo,
que no tinc segons i allargo les hores. que no tengo segundos y alargo las horas.
Tu, vell timó que m´ajudes, Tu, viejo timón que me ayudas,
la meva adreça sou tu i el vent; mi dirección sois tu y el viento;
treu-me d´aquesta tempesta, llevame de esta tormenta,
treu-me que ja no puc més, llevame que ya no puedo más,
seguint una estrella potser vaig perdre el temps siguendo una estrella quizás perdí el tiempo
i vaig perdre el seny. i perdí el seño.
Dóna´m força per cridar, que no sóc d´aquí tampoc sóc d´allà, Dame fuerza para chillar, que no soy de de aqui tampoco soy de allí,
la meva terra és el mar. Dóna´m força per cridar, que jo sóc de mi, mi tierra es el mar. Dame fuerza para chillar, que yo soy de mi,
no sóc de ningú i sempre així serà. no soy de nadie y siempre sera así.
Vaig néixer sense fronteres,
Nací sin fronteras,
no crec en les possessions, doncs penso que no creo en las posesiones, pues pienso que
hi ha masses coses que ens separen hay demasiadas cosas que nos separan
i tots som del mateix món, no crec en nacions, y todos somos del mismo mundo, no creo en naciones,
ni en obligacions, ni en obligacions. ni en obligaciones, ni en obligaciones.
Dóna´m força per cridar, que no sóc d´aquí tampoc sóc d´allà, dame fuerza para chillar, que no soy de aquí tampodo soy de allí,
la meva terra és el mar. Dóna´m força per cridar, que jo sóc de mi, mi tierra es el mar. Dame fuerza para chillar, que yo soy de mi,
no sóc de ningú no soy de nadie
la meva terra és el mar. mi tierra es el mar.
fet d´aigua i sal. Sota l´aigua no hi ha peles hecho de agua y sal. Bajo el agua no hay pasta
ni banderes ni nacions el silenci que m´envolta ni banderas ni naciones el silencio que me rodea
és la solfa que em fa viure, viure i ser lliure, ¡ lliure !. es la solfa que me hace vivir, vivir y ser libre, y ser libre!
Dóna´m força per cridar, Dame fuerza para chillar,
que si l´aigua és amor jo de pedra no sóc, que si el agua es amor yo de piedra no soy
mulla´m un altre cop. mojame otra vez
Dóna´m força torna´m boig, Dame fuerza vuelveme loco,
que si l´aigua és amor, jo de pedra no sóc, que si el agua es amor yo de piedra no soy
mulla´m un altre cop. mojame otra vez
dins el cor,..... dins el cor. dentro de mi corazón,...dentro de mi corazón.
Barcelona, ciudad laberíntica de asfalto y poco césped.
Personalmente BCN me encanta, ya que dónde yo vivo (ciudad de cerca de BCN) ni siquiera hay cine… (aunque tenga 83.000 habitantes). Me gusta ir al FNAC a leer de gorra, perderme por las ramblas, por los callejones del Raval (aunque abunden prostitutas), e ir a esos lugares que me ofrece ésta gran ciudad.
Dejarme ir sola a BCN es un peligro, tengo unas 75% de posibilidades de perderme y de no encontrarme rápidamente.
La sensación de perderse en lugares desconocidos, de no saber dónde estás, ni lo que puedes encontrar, esa sensación es la que transmite Barcelona.
Sin Barcelona no hubiese conocido nuevas emociones y sensaciones, sin ella, no deasría alejarme de éste lugar; sin ella, no viajaría buscando mi ciudad perfecta; sin ella, parte de mí no existiría; sin ella, pocos vivirían. Por eso le debo mucho a Barcelona, única y querida Barcelona.
Dudo, la canción es sencillamente preciosa, pero no acabo de entender si es una canción de amor, o una carta declarando su odio hacía su novio. Os la traduzco a mi manera.
Carla Bruni - Quelqu'un M'a Dit
On me dit que nos vies ne valent pas grand-chose, Me han dicho que nuestras vidas no valen gran cosa,
Elles passent en un instant comme fanent les roses, Ellas pasan en un instante como se marchitan las rosas,
On me dit que le temps qui glisse est un salaud, Me han dicho que el tiempo que corre es un cabrón
Que de nos chagrins il s'en fait des manteaux. Que de nuestra tristeza el se ha echo un abrigo
Pourtant quelqu'un m'a dit que tu m'aimais encore, Sin embargo alguien me dijo que aún me querías
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore, Es alguien que me diga que aún me quieres,
Serais ce possible alors... Será posible entonces...
On me dit que le destin se moque bien de nous, Me han dicho que el destino se rie de nosotros,
Qu'il ne nous donne rien, et qu'il nous promet tout, Que no nos da nada, y que nos promete todo,
Paraît que le bonheur est à portée de main, Aparece la alegria que está al alcance de la mano,
Alors on tend la main et on se retrouve fou. Entoneces tenderemos la mano y nos reecontraremos locos.
Pourtant quelqu'un m'a dit que tu m'aimais encore, Sin embargo alguien me dijo que aún me querías
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore, Es alguien que me diga que aún me quieres,
Serais ce possible alors... Será posible entonces...
Serais ce possible alors... Será posible entonces...
Mais qui est-ce qui m'a dit que toujours tu m'aimais? ¿Pero quién me dijo que siempre me querrías?
Je ne me souviens plus, c'était tard dans la nuit, No recuerdo más, era tarde por la noche
J'entends encore la voix, mais je ne vois plus les traits, Todavía oigo la voz, pero no veo más las rayas
"Il vous aime, c'est secret, ne lui dites pas El quiere, es un secreto no le diga a nadie
que je vous l'ai dit." que yo se lo he dicho.
Tu vois, quelqu'un m'a dit que tu m'aimais encore, Ves, alguien me dijo que todavía me querías,
Me l'a t'on vraiment dit que tu m'aimais encore, Será verdad que me han dicho que aún me quieres,
Serait-ce possible alors... Será posibe entonces...
On me dit que nos vies ne valent pas grand-chose, Me han dicho que nuestras vidas no valen gran cosa,
Elles passent en un instant comme fanent les roses, Ellas pasan en un instante como se marchitan las rosas,
On me dit que le temps qui glisse est un salaud, Me han dicho que el tiempo que corre es un cabrón
Que de nos chagrins il s'en fait des manteaux. Que de nuestra tristeza el se ha echo un abrigo
Pourtant quelqu'un m'a dit que tu m'aimais encore, Sin embargo alguien me dijo que aún me querías
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore, Es alguien que me diga que aún me quieres,
Serais ce possible alors... Será posible entonces...
Cuando me levanto por las mañanas me pongo a narrar lo que hago, para así después acordarme. Siempre en tercera persona.
Se levantó, llevando tras ella la manta hasta la puerta de la habitación, despidiendose de su compañera de cama felina, su preciada gata.
Fue a la cocina dónde aún con los ojos medio cerrados cojió su vaso y lo llenó de leche, después también cojió el bizcocho y comió. Comió hasta que ya no tubo más ganas. Volvió a subir las escaleras, pensando en el desgraciado día que le esperaba. Se vistió sin preocuparse de sus prendas.
Se dirigió al lavabo. Antes de peinarse, se miró al espejo, en él vio reflejada a una muchacha de ojos verdes aún dormidos, llevaba el pelo en una perfecta cola, que nunca se le deshacía escondiendo así su cabello largo, liso, suave y rubio oscuro. Miró de paso su nariz casi perfecta y depués se paró en los labios, observandolos detenidamente. No eran muy grandes, pero si un poco carnosos, siempre los llevaba bien hidratados, pensaba en su labio inferior, en todo lo que había sentido y en lo que había anhelado...
Se miró de nuevo, y vio la cara que tanto detestaba, esa cara que tenía que soportar todos los días. ISe peinó, se lavó la cara y los dientes, y antes de marchar al infierno volvió a mirarse. Pensó en lo poco que se arreglaba para ir al colegio y en lo poco que le importaba la otra gente, pensó en lo egoísta que era siempre respecto a ella misma, y decidió quererse un poco más, aunque a la larga, la decisión desaparecía. Indignada se marchó.
Eikiko Plum
|| Barcelona || I'm 15 || ♀ || || ☺ || ♪ ||
Extrovertida, pero tímida según con quien. Amable, pero a la vez egoísta. Perfeccionista y poco conformista. Modesta y a veces egocéntrica. Simpática y alegre. Divertida. Dicen que tengo imaginación(creo que mucha). Cariñosa. Alocada. Friki, y con orgullo. Y yo diría más adjetivos para una persona como yo.